Viajar a otro país para aprender un idioma siempre genera expectativas, pero también muchas dudas. En mi caso, llegué desde Brasil a Irlanda con un nivel muy básico de inglés. Sabía algunas palabras sueltas, pero me costaba entender conversaciones completas y mucho más aún expresarme con seguridad.
Los primeros días fueron un desafío. Todo era nuevo: el idioma, la ciudad, las costumbres. Sin embargo, desde el comienzo sentí que había tomado una buena decisión al elegir Apollo English School en Dublín. El ambiente fue muy acogedor y eso marcó una gran diferencia en mi adaptación.
Mi progreso real con el inglés en Apollo
Las clases en Apollo English están muy enfocadas en la comunicación. Los profesores explican de forma clara, tienen mucha paciencia y te animan constantemente a participar. Al principio hablaba poco y con inseguridad, pero semana a semana empecé a entender más y a perder el miedo a equivocarme.
Hoy puedo decir que entiendo conversaciones cotidianas, indicaciones en la calle y situaciones normales del día a día. Puedo comunicarme en tiendas, restaurantes y transporte público sin problema, algo que parecía imposible cuando llegué. El avance fue progresivo, pero muy real.
Algo que valoro mucho es que el aprendizaje no se limita al aula. El inglés se practica constantemente, dentro y fuera de la escuela, y eso acelera mucho el proceso.
Vivir Dublín y aprender fuera del aula
Dublín es una ciudad ideal para estudiantes internacionales. Es fácil de recorrer, tiene mucha vida cultural y personas muy abiertas. Caminar por la ciudad, escuchar diferentes acentos y relacionarte con gente de todo el mundo se convierte en parte del aprendizaje diario.
Además, hay muchos lugares increíbles para visitar cerca de Dublín. Howth, Bray y Glendalough fueron algunos de mis favoritos. Cada salida era una oportunidad para practicar inglés, conocer gente nueva y entender mejor la cultura local.
Las actividades sociales organizadas por Apollo English fueron clave en mi experiencia. Gracias a ellas conocí estudiantes de muchos países, hice amigos y practiqué inglés en un ambiente relajado. El staff de la escuela siempre estuvo presente, fue cercano y muy profesional, lo que hizo que me sintiera acompañado durante toda mi estancia.
Mirando hacia atrás, estudiar en Apollo English School en Irlanda fue una de las mejores decisiones que tomé. No solo mejoré mi nivel de inglés, sino que gané confianza, independencia y una experiencia internacional que me marcó profundamente.